Antes de emprender este viaje, pensaba que el cambio de horario iba a ser menos complicado. Pero como tantas otras veces, me había equivocado. En este preciso instante son exactamente las 19,30 hs y me siento muy extraño. Tengo la misma sensación de estar saliendo de algún pub de Bs.As., luego de haber ingerido cantidad suficiente de alcohol como para voltear a un tiranosuario rex. Caminaba por las calles de Shanghai, descoordinando los movimientos de manera brusca y atolondrada, y sino me equivoco, creo haber golpeado no menos de 15 chinitos en un trayecto de 7 cuadras. Como si fuera fácil esquivarlos, son como hormigas.
Pasé todo el día en la calle. Pueden creer que en este país, los bancos abren inclusive los sábados y domingos (de 9 a 17 hs), y de lunes a viernes de 9 a 20 30 hs. No se puede creer!!!! Un domingo en Shanghai es peor que la calle florida un lunes a la mañana.
Otra cosa que me llamó la atención, fueron los shoppings. El más chico tiene cuatro pisos. Y hay uno para cada rubro, por ejemplo, todo lo que sea celulares, computadoras, en fin , electrónica en un sólo shoping de 7 pisos. Después entre a otro que tenia 10 pisos de todas las marcas de ropa que se puedan imaginar, otro para las comidas y así sigue la lista. Pero no conviene comprar ahí, esos lugares son caros. Hay que buscar otras zonas (todavía no las encontré), donde conseguís la misma calidad de ropa a mejor precio. El mismo que le vende a nike, le vende a un tercero desconocido que también utiliza la misma marca. Hasta ahora solo me compré una par de camisas y 2 sacos muy buenos y económicos, una onda elegante sport.
Por ahora estamos preparando todo para la feria. Mi jefe está muy contento conmigo, por la manera en que me estoy desenvolviendo en las distintas situaciones. Estoy hablando inglés cada día un poquito mejor, no a la perfección, pero me las estoy arreglando bastante bien.
El tema comida sigue igual. Vengo zafando porque ahora está el capo y me está llevando a comer a lugares buenos. El tema es cuando se vaya y tenga que empezar a comer la mierda que comen estos chinos. Casi siempre vamos a un restaurante brasileño que vende muy buena carne. Ya me hice amigo de un brazuca y me dio su teléfono para cuando quiera ir a jugar al fútbol. Ellos se juntan todos los lunes y hacen un picadito. Brasileños, chinos, italianos, todo mezclado.
Ahora estoy muy cansado para seguir escribiendo, hoy empezó la feria y nos fue muy bien. El viernes cuando termine, les cuento todo lo que paso.