Felicitaciones
Quiero felicitar especialmente a mi amigo del alma, el enano. Se acaba de recibir de Licenciado en Administración de Empresas en la UBA. Sos un grande Pablito.
Quiero felicitar especialmente a mi amigo del alma, el enano. Se acaba de recibir de Licenciado en Administración de Empresas en la UBA. Sos un grande Pablito.
Bueno, que más les puedo decir. Acá todo sigue como antes. En la parte laboral, por suerte se están dando algunas ventas. Hay que ir paso a paso, va a costar, pero estoy seguro que de a poco, va a mejorar.
Sigo extrañando un montón y a veces se me hace muy difícil estar lejos de ustedes. Pero saben que tengo mucho huevo y pienso cumplir al menos la primera etapa de este proyecto. Así que me quedaré hasta diciembre y evaluaré después lo que hago.
Ya sé que no estoy escribiendo tanto como antes, pero a veces no hay muchas ganas y poco tiempo.
También quería agradecerle a mi gran amigo el Bocho por ayudarme a subir y crear esta página. Gracias a él tuve la suerte de que un fragmento de mi blog haya sido publicado en el diario clarín.
Miren:
Otros países, otras voces; más Argentinos con su blog por el mundo
Una de las cosas más interesantes que tiene un blog es el feedback casi instantáneo que hay con el resto de la comunidad con la que uno se lee, interlinkea y comenta. Y el post del otro día, " Otras culturas desde los ojos de los expatriados ", es una prueba de ello; desde mails diciendo "les envío mi blog escrito desde China" hasta trackbacks que nos llevaron a conocer más blogs de expatriados.
De San Martín a China que se actualiza cada tanto, nos deja "conocer" Hongkong:
"Una ciudad muy rara, un edificio al lado del otro, no hay espacio para nada. Pero no se crean que es tan pintoresco, la mayoría de los edificios son muy viejos, nada que ver con Shangai, donde era todo nuevo. Con esto no estoy diciendo que Hong Kong sea feo, al contrario, me parece espectacular. Tiene unos paisajes hermosos, combinando las islas con los rascacielos, al mejor estilo Brasil. Claro que las playas no son iguales, tenés que viajar un poco más lejos para ver los lugares paradisíacos."
Otra vez tuve que volver a la ruidosa isla, esta vez para renovar mi visa. Este viaje fue bastante particular, ya que fue la primera vez que viajé a otro lugar totalmente sólo. Tomé el tren del mediodía y llegué aproximadamente a las 14 30. Saben como soy yo: cero orientación. Me subí al taxi y empecé a visitar unos cuantos hoteles baratos que había bajado de Internet. El precio era entre 20 y 30 dólares la noche. No pude reservarlos antes, porque todavía no me llegó la tarjeta de crédito y para hacer reservas tenés que tener una sí o sí. Como era de esperar y todo en la vida es difícil, estos hoteles estaban todos ocupados. No había más vacantes. Totalmente perdido, volví a la estación de trenes, fui a servicio al cliente y no me quedó otra que reservar desde ahí. Pagué 70 dólares, pero no piensen que era lindo el lugar, nada que ver. El cuarto era muy angosto, en lugar de camas, había dos camillas. Si dos putas camillas, que cuando me acosté, se movieron para todos lados. Una verdadera cagada.
Antes de las 18 hs dejé el pasaporte en una empresa de viajes que se encargaba de hacer el trámite de una visa nueva por seis meses más, sin necesidad de andar saliendo de China cada 30 días. Dormí muy mal, me levanté a las siete de la mañana y fui a recorrer el lugar. Encontré una feria internacional de juguetes y artículos de regalería y me metí a chusmear. Por esas casualidades de la vida conocí a un ecuatoriano llamado Pablo. Estaba en China hacía dos meses y ya se iba. Morocho, alto, de unos 45 años de edad. Cuando encontrás a algún latinoamericano, te ponés contento y hablás como si lo conocieras de toda la vida. Es muy loco eso, porque si te ponés a pensar, entablaste una relación con esa persona sólo por necesidad. Jamás hubiese charlado con él si no hubiese sido por necesidad.
A la tarde volví a la oficina, donde me esperaba el pasaporte con la visa renovada. Listo para mi retirada, tomé el taxi a la estación y comencé mi vuelta a Guangzhou. En agosto seguro vuelvo a Hong Kong, esta vez para reunirme con unos clientes. Después les cuento.
Me volví a esguinzar el tobillo. Ya todos conocen mi problema en la pierna izquierda. Esta parte de mi cuerpo, que entre otros, a Maradona, le dio tantas satisfacciones, a mí simplemente me ha ocasionado infinidad de problemas. Recuerdo haberme torcido el tobillo no menos de 50 veces, incluyendo 2 yesos. También una operación de meniscos, y la última antes del viaje, un corte que me valió 11 puntos, una cicatriz más para la colección y van…. Aparte del tobillo esguinzado tengo una fuerte contractura en el gemelo.
El incidente sucedió en la misma jugada. Faltaban 20 minutos para el final del partido de los jueves. Me pasan la pelota en la mitad de la cancha y encaro en dirección al arco contrario. Jadeaba como un mamut en celo, tengan en cuenta que se juegan 2 horas seguidas. Mis pobres piernas estaban al borde del calambre, pero mi coraje y mis ganas de meter un gol, no le dieron importancia ni al cansancio ni al dolor. Encima minutos atrás, había pateado un penal a la luna y mis intenciones de recomponer la imagen de jugador estrella sudamericano se hacían cada vez más fuertes. Todo iba de acuerdo a lo planeado hasta que me topé con Stanley, un negro de origen francés de casi dos metros de altura. Mandé el amague característico de Ronaldo cuando intenta regatear al último defensor, pero mi cuerpo no soportó los movimientos, el morocho puso su corpulento cuerpo sobre el mío y caí desparramado al suelo como si fuera un trapo de piso. El dolor fue muy intenso, todo al mismo tiempo, esguince, calambre, tirón, golpe en la rodilla. Caí como una bolsa de papa. Al segundo fui asistido por un chino, que a pesar de sus intenciones, lo único que hizo fue intensificar el dolor. El muy pelotudo, agarró mi pierna y en el intento de sanar el calambre, torció aún más mi tobillo. Se había terminado todo para mí ese día. Me quedé afuera llorando de la bronca unos minutos y me fui. Lo único que espero es poder jugar el 23 un partido que tenemos contra un combinado de ingleses, porque armamos un combinado entre argentinos y españoles para hacer partidos contra otros equipos.