jueves, agosto 25, 2005
miércoles, agosto 03, 2005
Revancha
Como ya les había anticipado en mi último relato (ya sé que fue hace mucho tiempo y que a veces tardo demasiado en actualizar), teníamos un partido pendiente con un equipo de ingleses. El primer partido, cuando yo no había llegado, había terminado 4 a 0 en contra.
El encuentro se llevo a cabo en la cancha de una universidad local. Estaba muy buena, era de césped sintético alto. La única cagada era que cada vez que caías al suelo, te hacías un raspón de aquellos.
El equipo rival contaba con 7 ingleses y 4 africanos, más precisamente oriundos de Camerún. Uno de ellos tenía 22 anos y según él, integró la selección sub 20 de su país y había sido parte de la plantilla del Villarreal de España. Mucho no le creí. De todas formas, jugaba muy bien y corría como una bestia.
Nuestro bando contaba con un uruguayo al arco, 4 argentinos y el resto españoles. Mis actuaciones anteriores en el fútbol chino, no habían sido tan buenas. Sólo unos cuantos goles, pero nada de magia. Salí con la numero 10 en la espalda, no porque me la hayan dado, sino porque la que había llevado tenía ese número. De todas formas jugué de enganche.
Resultó ser un partido muy trabado y lleno de patadas. Bastante caliente y agresivo. El marcador cambió muchas veces. Empezamos ganando 1 a 0, nos empataron y lo dieron vuelta. El 2 a 2 y el 3 a 2 a nuestro favor, fueron gracias a 2 habilitaciones mías. Hasta ahí teníamos todo dominado. Faltaba media hora para que termine el partido. De repente empezó a llover, uno de los nuestros se esguinza y se nos complica otra vez. 3 a 3, 4 a 3 y 5 a 3 para ellos. Una bronca bárbara. Llegaron 3 veces y metieron 3 goles. Pero no nos desesperamos, llovía a más no poder y faltaban 10 minutos. Corner a favor nuestro, todos a cabecear, pero como casi nunca meto goles de cabeza, me quedé en el borde del área. Tiran el centro, despeja el arquero con los puños, la paro de pecho y de zurda (sí de zurda) la enganché de pedo. Ni por casualidad le apunté a ese lugar, pero salió un bombazo. La clave en el ángulo y fue hermoso, porque encima tocó el palo, lo cual decoró de manera más linda la definición. Ahora era 5 a 4 y nos faltaba uno nada más. No podíamos perder, era a todo o nada.
Todo parecía terminar en una derrota. Minuto 46 del segundo tiempo, tiro libre para nosotros. Agarro la pelota, la acomodo con esa confianza que sólo los grandes tienen, tomo carrera, poquita, pero lo suficiente y corro hacia la pelota. Ya la imaginaba adentro. Un metro antes de llegar al balón, resbalo y le pego como el culo. Pero no termina todo ahí: agarro el rebote en la puerta del área y atolondrado como siempre, cabeza y ojos apuntando al piso, tiro un caño, me salen dos gambetas en un espacio muy reducido, quedo frente a frente del arquero, a unos 4 metros de distancia y casi cayéndome, a lo bruto, le pego con la punta del botín y GOL! Entró al lado del palo. Lo grité como nunca en mi vida. Gol y final del partido. Casi termino a los golpes con un inglés, pero no pasó nada. Cumplí con la tradición futbolista argentina e hice quedar al país como corresponde. Mucho huevo, mucha garra y sobre todo buen fútbol.
Ah, me olvidaba, las Malvinas son argentinas.
Super M 2005 - China fashion
Por esas casualidades de la vida, unas de las mismas que me trajo a este país al que jamás pensé que podía llegar, la semana pasada trabajé como modelo. Ya sé que algunos en este momento se deben estar cagando de la risa, pero es la verdad.
Luis, un gallego muy simpático del cual me hice amigo ni bien pisé suelo chino, conocía una oriental que trabaja organizando eventos para marcas deportivas. La marca en cuestión es la no tan conocida en Argentina, Umbro, pero muy popular en China e Inglaterra. Me llamó por teléfono y me contó sobre el evento y que necesitaban personas para desfilar en la exposición. Como todos lo saben, siempre me caractericé por mi caradurismo, así que sin pensarlo, acepté.
Nunca se me había cruzado por la cabeza que dicho evento se iba a festejar en un shoping y menos, que iban a asistir más de 3000 chinitos. Quedé más sorprendido aún cuando me dijeron que mi participación, consistía en hacer jueguitos con la pelota frente al público. Por suerte fue todo muy rápido. No es que yo sea fachero, nada que ver, el problema, es simplemente que los chinos son feos por naturaleza. Y muchas veces al lado de ellos, un occidental se siente casi Brad Pitt.
Lo bueno fue que me cagué de la risa y encima me regalaron 2 remeras, un pantalón y un par de zapatillas. Y para no olvidarme de mis raíces, me mandé una bien de argentino (ya sé que estuve mal, pero no lo pude evitar) y me afané una pelota. Además tenían cientos de ellas.
Al terminar el evento y sé que no lo van a creer, se me acercó una representante de modelos de China y me preguntó cuánto había cobrado por el desfile y si estaba interesado en desfilar en otros eventos. Mi respuesta fue una explosión de risas en su cara. Por supuesto que le di mi teléfono, pero no creo que lo vuelva a hacer. Lo pensaría si me tiran una buena cantidad de verdes. Con unos 100 me alcanzaría, soy un modelo muy barato. Lo pienso y todavía me río.
China, país más que generoso!!!
Milanga con puré
Sí señores: uno de los sueños que venía teniendo desde que arribé a este país, era comer milanesas con puré. Y gracias a una de mis nuevas amigas lo logré. Esta chica se llama Julieta y está muy enamorada de Iñigo, un español. Están de novios hace más de 10 meses y hace otro tanto que conviven juntos. Son las personas con las que más me encariñé desde mi llegada. Siempre son atentos conmigo, en lo que sea. Muchos sábados me la paso en su casa mirando películas y comiendo, qué raro. Pasa que es inevitable, ir a su casa y abrir esa heladera llena de fiambres españoles que tanto me hacen acordar a mi querida Argentina.
Julieta me venía prometiendo hace un tiempo largo prepararme unas milanesas con puré, que por si no lo saben es una de mis comidas preferidas. El sábado pasado sonó el teléfono a eso de las 12 del mediodía y escuché las palabras mágicas, esas que despiertan en mí una de las mayores alegrías. Sus palabras exactas fueron: estoy cocinando milanesas, querés venir?? Sin dudarlo, me cambié en menos de 5 minutos y salí en busca de mi sueño: volver a comer ese plato argentino que tanto deleita nuestros paladares.





